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¿Cómo gastar un peso?

¿Cómo gastar un peso?

Con la pregunta ¿qué diferencia hay entre gastar un peso a la derecha o a la izquierda? La Jornada pidió una respuesta a varios jefes delegacionales. Esta es la respuesta de Víctor Romo, jefe delegacional de Miguel Hidalgo.

No es lo mismo gastar un peso a la derecha que a la izquierda, denotan las experiencias públicas en los diferentes ámbitos de gobierno.

Son dos cosas muy distintas, por ejemplo, edificar una obra de ornato sin provecho para la población y extraordinariamente onerosa, como la llamada Estela de luz, y otra diseñar, operar, construir e invertir en una obra como la línea 12 del STC Metro, que viene a beneficiar a cientos de miles de personas. No se soslaya en este último proyecto la aportación del gobierno federal, por mínima que haya sido, pero la concepción de la obra y la mayor parte del recurso lo aportó e invirtió el gobierno de la ciudad de México.

El sentido del gasto en todos los gobiernos –de cualquier nivel y orientación de que se trate– tiene que apegarse a reglas de operación de la administración pública que exigen rigurosa racionalidad: responder a una auténtica necesidad social y cumplir con preceptos de transparencia, eficiencia, eficacia y honestidad al tratarse de la aplicación de recursos públicos, del dinero de todos los mexicanos.

Sin embargo, hay casos, como la citada Estela de luz, que no corresponden con esos principios, ya que su costo de más de mil cien millones de pesos no se justifica en un país con decenas de millones de pobres, con serios problemas de empleo y falta de inversión en educación, ciencia y tecnología.

El gobierno federal ha erogado impresionantes sumas del erario en rubros que no redundan directamente en beneficio de los mexicanos. Por ejemplo, en publicidad gubernamental o en la compra de un avión presidencial de más de 370 millones de dólares. Y no es que no se gaste, pero el punto es que el gasto implique inversión, ahorro y austeridad.

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